
Lejos de ser algo comercial o solo decorar teniendo en cuenta tendencias, colores y presupuesto del evento, un decorador de bodas debe ser alguien apasionado, pero sobre todo muy creativo.
Casi 3 de décadas en esta industria no parecen ser suficientes para una mujer como Carmen Elena Pérez quien con mucha disciplina, paciencia, esfuerzo y persistencia se ha convertido en una marca además de una de las decoradoras más solicitadas por las novias por su sofisticado estilo: ‘Ha sido una experiencia realmente espectacular, toda la vida he estado enamorada de mi trabajo. Con mucha dedicación y sobre todo siendo perfeccionista’, comenta sonriente.
‘Para mí el cliente es primero que todo. Se trata de complacerlo al máximo, por eso lo analizo, le dedico mucho tiempo a la preproducción para poder hacerles ese sueño realidad, porque sé que a todas las novias ese es un momento muy importante, y hay que plasmar en ese día todo lo que ellos querían; minimizando los errores y haciendo lo máximo por ellos, dando todo de mi y entregándoles más de lo que ellos esperaban’.

Cada día, son más las personas que se vinculan a este encantador y exigente mundo de la decoración de eventos. Cada uno con estilo y propuesta diferente pero con un común denominador: satisfacer a los clientes y ser portadores de alegría. Esta artista que juega con flores, velas, mantelería o cualquier elemento embellecedor a su alcance que sirva; se diferencia de sus colegas por tratar de buscar un punto diferente. ‘Hasta el último minuto estoy en el montaje del evento. Sólo hago uno por día que para mí, es tan importante como para ellos. Creo que esa es la diferencia. Me dedico a entregar lo máximo de mí y esto ha sido el éxito todos estos años’. Indiscutiblemente hay que ser original, no hacer copias. Uno se guía de los grandes artistas como Monet, Picasso u otros grandes artistas que siempre han sido ídolos y de ellos tomar bases. La sensibilidad para y con el cliente influye: escuchar mucho a la novia ha sido parte de mi éxito. No es que en cada boda voy a hacer algo comercial porque todas son diferentes. Analizo los gustos y sueños de los novios para plasmarlo, esa es la idea porque tampoco soy conformista.

Han sido muchas bodas que ha realizado, pero independientemente cada una ha sido una historia, una experiencia distinta, ¿hay alguna que usted siempre recuerda o tiene presente?
Todas las bodas están presentes para mí. Es increíble, pero yo me encuentro con mis ‘novias’ y sus esposos a los cuales le he decorado y han sido importantes. Cuando conversamos ellas me dicen «¡cómo te vas a acordar!», pero te puedo decir de una reciente, hice una hace muy poco y fue justo aquí en el Jumbo del Country Club, fue una boda de alrededor 70 mesas. Trabajar acá no es fácil; si te das cuenta, es muy frío, grande, pero lo hicimos porque trabajamos elementos verdes. Algunas personas no quieren cosas verdes, realmente es un color acogedor. Puedes tener una base de verdes y resaltarlo con elementos blancos. Creo que esa boda me marcó porque no hubo nada de orquídeas ni elementos costosos, pero fueron cosas con gustos puntuales.

Las novias son una pieza fundamental en el proceso ya que gracias a ellas se determina el tipo de decoración: los colores, el estilo, la forma de ser de ellos y hasta de algunos invitados, pero no se puede dejar a un lado las tendencias, el presupuesto, su experiencia lo que usted y lo que se hace en otras partes del mundo. ¿Hay algún otro factor que incida para llegar a un acuerdo y que todos queden satisfechos incluyéndola a usted?
‘Todo lo que me acabas de decir se tiene en cuenta. En cuanto llega una novia tomo nota de cada detalle y le abrimos una carpeta. Algunos se ríen de mi porque los apuntes del primer día los conservo hasta el evento. Hay tendencias, por ejemplo, este año estamos trabajando “el Green”, pero este hay que saberlo trabajar porque son elementos muy oscuros, hay que hacer énfasis en contrastar con colores claros. También está el sueño de la novia que toca respetarlo aunque de repente pueden venir con cosas extrañas. Mi función es tratar de encaminarlos hacia lo que se buscan sin hacer que pierdan el rumbo de su sueño; quitárselo, más bien darle manejo, esa ha sido la base de todo mi trabajo
Las actividades influyen positivamente en la vida de una persona y en una decoradora profesional no es la excepción. Todo lo que se hace con constancia deja buenos resultados: ‘En el colegio me decían que no tenía buena memoria sin embargo hoy por hoy demuestro todo lo contrario: memorizo. Esto me apasiona en serio y creo que por eso es que no se me olvidan las cosas’ responde entre risas.
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