Mi experiencia en el Wedding Fest Americana de Colchones 2017

Como cábala, algunos futbolistas ingresan pisando la cancha con su pie derecho, las novias lo hacen en la iglesia para asegurar su felicidad y yo lo hice ayer en la séptima edición de Wedding Fest Americana de Colchones 2017 que se lleva a cabo en el salón Jumbo del Country club de Barranquilla, con la intención que me suenen las campanas nupciales.

Y es que, aunque queramos hacernos las difíciles con este tema de princesas y cuentos de hadas, es imposible no emocionarse al entrar a un salón donde se respira pasión, creatividad y encuentras cientos de personas vendiendo razones para dar el sí o por lo menos, volver a soñar como cuando eras niña y veías películas de Disney.

 

No pude esconder la alegría que sentí al ver tantas luces, flores, postres, brillo ¡todo un derroche de glamour!

Me tomé en serio la idea de ser ‘futura esposa’ y visitar cada uno de los expositores que hicieron presencia en la feria para tener alguna idea de acuerdo a las tendencias, a mi contextura pero sin olvidar el detalle más importante: el presupuesto.

En este espacio donde se reúnen exponentes locales, nacionales e internacionales dedicados a la organización de bodas y eventos encontré desde el tono de labial perfecto hasta el mobiliario para decorar mi nidito de amor. Calzado, maquillaje, catering, animación, producción, salones, despedidas de solteros y hasta aerolíneas para cerrar con broche de oro el inicio de mi nueva vida, pero esta vez en pareja.

Cada uno me recibía con una sonrisa, una bulla acompañadas de aplausos por ser novia. Me preguntaban si ya tenía fecha fijada, lugar para la ceremonia y recepción, temática, preparativos y ¡pare usted de contar! sin embargo, como interesada debía prestarles atención porque más adelante les solicitaría sus servicios.

Se preguntarán porque a estas alturas aún no he mencionado el artículo más importante, con el que verdaderamente soñamos las mujeres, ese que se te viene a la mente en cuanto escuchas la palabra boda, el que debe combinar con accesorios, decoración, y el blanco de todas las miradas: El vestido. El diseñador al que me acerqué tenía sobre su mesa bocetos de todo tipo y catálogos de ensueño. Me comentó que lo elaboraba teniendo en cuenta mis gustos y con  el tema del presupuesto se ajustaba sin problema. Por mi contextura y forma de ser, me aconsejó un escote profundo y abertura a media pierna; con un toque de color porque así me percibió: como alguien alegre, con una sonrisa gigantesca y con piernas de reina.

Bailé, deguste postres deliciosos, me pinté a mi príncipe azul luciendo el traje que portaba un maniquí y a mi hijo con el de pajesito, me realicé una prueba de maquillaje y peinado con expertos que supieron resaltar mi belleza y ocultar mis imperfecciones. Cada vez que me acercaba a un stand dedicado a decoración, me imaginaba en un salón con familiares y conocidos disfrutando de mi gran día bajo la luz de lámparas y velas, del aroma de las flores y de una orquesta que amenizaba el momento.

Hoy me pregunto ¿Vale la pena soñar? ¡Pues claro! Cada minuto de nuestra existencia y oportunidades como estas nos permiten hacerlo libremente. Por esto y más, me atrevo a decir que Wedding Fest ha tenido éxito año tras año permitiendo que Barranquilla se convierta en la capital de bodas de Colombia e impulsar la industria.